Las lentes intraoculares ICL: Otra forma de corregir la miopía y la presbicia

Durante los últimos 30 años las operaciones para solucionar los defectos de refracción ocular (miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia) han conseguido grandes avances y son pocos los casos en que no puedan aplicarse. Las operaciones con Láser han liderado este campo de la cirugía ocular, pero no son las únicas que se emplean, y, en algunos casos, las lentes intraoculares obtienen resultados superiores a los del Láser.

Las lentes intraoculares con las que se tiene más experiencia son las denominadas ICL, que se vienen implantando desde hace más de 25 años, habiéndose superado el millón de lentes implantadas en el mundo. España es uno de los países con más experiencia en estas lentes.

Su diseño ha ido cambiando en varias ocasiones para reducir sus escasos riesgos.

Las ICL se parecen a las lentes de contacto, y de ahí viene su nombre (Implantable Contact Lens). Son de un material blando muy flexible (colámero) y totalmente biocompatible (no hay casos de rechazo), y se colocan detrás de la pupila sobre el cristalino. Pueden corregir miopía (¡¡¡ hasta 20 dioptrías de defecto !!!), hipermetropía y astigmatismo, y también recientemente la presbicia.

Las lentes intraoculares ICL: Otra forma de corregir la miopía y la presbicia

Las lentes intraoculares ICL: Otra forma de corregir la miopía y la presbicia

Generalmente se habían reservado para defectos refractivos altos o para personas en las que su grosor corneal insuficiente impedía el tratamiento con Láser (el Láser adelgaza la córnea para corregir la miopía, de forma proporcional a la cantidad de dioptrías a corregir), pero ahora se ha ampliado su uso para todo tipo de defectos debido a la alta calidad visual que proporcionan.

En algunos casos se emplea una combinación de implante de ICL y tratamiento con Láser en el mismo ojo.

La edad ideal de implantación es después de los 21 años y antes de los 45, pero excepcionalmente se han implantado fuera de este rango. El defecto a corregir debe haberse estabilizado y no haber sufrido variación por lo menos durante el año previo.

Se introducen en el ojo a través de una pequeña incisión valvulada, de menos de 3 mm, que casi nunca hay que suturar, bajo anestesia tópica (gotas) casi siempre. La cirugía es muy corta (10-15 minutos) y no precisa ingreso en clínica (ambulatoria).

La recuperación visual tras la intervención es muy rápida, y casi siempre se consigue que el paciente vea sin gafas mejor que lo que veía antes con sus gafas.

Son invisibles tanto para el paciente como para las personas de su entorno, y no se notan en absoluto.

Tienen un filtro para la luz UV (ultravioleta).

Una diferencia con respecto a las operaciones con Láser es que la cirugía con las lentes ICL es potencialmente reversible. Las lentes pueden extraerse con relativa facilidad.

Para hacer el estudio preoperatorio se recomienda evitar el uso de lentes de contacto durante la semana previa.

Resumiendo, con estas lentes intraoculares se consigue la más alta calidad visual y satisfacción de los pacientes, superando a otros procedimientos de cirugía refractiva.

El riesgo de sequedad ocular secundaria a la operación es muchísimo inferior al de las operaciones con Láser.

Son totalmente compatibles con profesiones en las que se precisa alto rendimiento físico: militares, cuerpos de seguridad, deportistas profesionales, pilotos, buzos, bomberos, etc. El ejército de los Estados Unidos las ha aprobado para poder ser empleadas en los marines y otros cuerpos.

Son la solución óptima para altos defectos refractivos en personas jóvenes, y en personas que tienen un escaso espesor corneal que impide la aplicación segura del Láser.

También son una buena indicación en personas que han abusado del uso de las lentes de contacto y tienen una cierta sequedad ocular u otras alteraciones de la superficie corneal, ya que en estos casos los tratamientos con Láser podrían acentuar el problema y provocar molestias durante el postoperatorio, a veces de larga duración.

Y, como novedad, este pasado verano STAAR, la empresa que comercializa estas lentes, ha recibido el marcado CE para la lente ”EVO VIVA”, que es una ICL MULTIFOCAL, o sea que puede implantarse en miopes en edad de presbicia (mayores de 45 años), que mejorarán su visión de lejos sin perder la capacidad de lectura a corta distancia. Así se amplía hasta los 60 años la indicación quirúrgica de las ICL.

Se calcula que solo en Europa unos 65 millones de personas padecen la presbicia, precisando de gafas para la lectura y el trabajo a corta distancia. Estas nuevas lentes son una alternativa para mejorar la calidad de vida a estas personas.

Además de poder ser utilizadas en personas miopes, las lentes “EVO VIVA” también serán útiles en personas operadas previamente de cataratas a las que se implantó una lente monofocal. Implantando la “EVO VIVA” sobre la lente previa, se conseguirá la multifocalidad (visión de lejos, intermedia y cercana, sin necesidad de gafas).

España, Alemania y Bélgica son los primeros países europeos que dispondrán de esta nueva tecnología.

Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.

Conjuntivitis por coronavirus - Excimer Láser Palma

Conjuntivitis por coronavirus

El virus SARS-CoV-2, causante de la pandemia actual de coronavirus que atormenta a nuestra sociedad y a todo el mundo, puede debutar como una conjuntivitis, aunque la fiebre, la tos y el dolor muscular son los síntomas iniciales más frecuentes.

  • La aparición de conjuntivitis en caso de la enfermedad COVID-19 no es frecuente, afectando a un 20% de los casos afectados aproximadamente. Los pacientes afectados pueden presentar -bien al principio, o a lo largo de su evolución- una conjuntivitis viral en la cual el virus es transmisible a través de las lágrimas. Asimismo, a través de la conjuntiva, el virus puede llegar a la circulación general del paciente, puesto que la conjuntiva es una gran esponja que absorbe los gérmenes, y en este caso, el virus la penetra con facilidad infectando a la persona.
  • El paciente con conjuntivitis por Coronavirus puede presentar ojo rojo, lagrimeo, leve molestia ocular sin dolor, sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo, inflamación de párpados, y NO suele tener legañas. El cuadro clínico es bilateral y no grave para el ojo, pero puede ser grave si la infección se extiende y afecta a otros órganos del cuerpo (pulmones, corazón, riñones, cerebro, vasos sanguíneos, intestino, etc.).
  • Todos los sospechosos deben pasar a observación y aislamiento al menos quince días, para asegurar que no se desarrolla la enfermedad, ni se pueda infectar a nadie más. En caso de encontrarse en un hospital o clínica, debe aislarse en el área de espera. Lo más importante de la conjuntivitis por coronavirus es que es capaz de infectar a las personas en la proximidad del paciente por el contacto con la lágrima, bien directamente o a través de las manos del propio paciente o por pañuelos con los que se toquen los ojos. Por ello, el manejo preventivo de estos pacientes es el mismo que el de la enfermedad general respiratoria y exige el aislamiento de los pacientes.
  • Los pacientes con cualquier tipo de conjuntivitis deben ser atendidos por parte de los sanitarios utilizando gafas y guantes, así como máscaras de protección.Asimismo, todo el personal y familiares que atiendan a estos pacientes (administrando medicamentos, gotas, etc.) también deben emplear estas medidas de seguridad a efectos de proteger su seguridad ante una posible infección. Y recordar que tanto la lágrima como la conjuntiva pueden almacenar el virus y ser una vía de contagio, por lo que en el caso de limpiar los ojos con un pañuelo, éste debe ser depositado directamente en la basura.
  • Al igual que otras conjuntivitis virales, la conjuntivitis por coronavirus no tiene un tratamiento específico. No existen antivirales para su tratamiento. Las medidas higiénicas del tipo de aplicaciones de gasas o compresas muy frías, antiinflamatorios leves aplicados tópicamente (colirios), suelen ser suficientes para calmar las molestias hasta que desaparezca la conjuntivitis, que suele durar de 7 a 10 días como máximo.
  • Recordar que la forma de contagio del Coronavirus es por gotitas de saliva que expulsamos al hablar, toser o estornudar, y también es importante el contagio por medio de los dedos y de la mano cuando están contaminados por el virus y nos tocamos la boca, la nariz y los ojos, o bien cuando tocamos a otras personas. De tal forma que, además de usar mascarillas para evitar el contagio por efecto de gotas de aerosol, también es muy importante el lavado y desinfección frecuente de las manos.

La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.

¿QUÉ ES Y CÓMO SE TRATA EL GLAUCOMA?

El glaucoma es un grupo de enfermedades oculares que, aún hoy en día, son causantes de ceguera o pérdida visual importante en un gran número de personas, incluso en los países más desarrollados, debido fundamentalmente a su diagnóstico tardío. Según la O.M.S. es la segunda causa de ceguera en el mundo.

Su denominador común es la afectación del nervio óptico de forma progresiva, casi siempre bilateral, produciéndose una pérdida acelerada de las fibras nerviosas, lo que se traduce en defectos progresivos del campo visual que pueden llevar a la ceguera. El nervio óptico es el que conduce la información visual desde el ojo hasta el cerebro a través de sus fibras.

Nervio óptico sano y con glaucoma

Nervio óptico sano y con glaucoma

En España se calcula que hay cerca de un millón de personas con glaucoma y la mitad lo desconocen, debido a que en sus fases iniciales no da síntomas de ningún tipo. O sea que lo padece aproximadamente un 2% de la población. En el mundo habría unos 65 millones de afectados.

Si se diagnostica y se trata a tiempo, el glaucoma puede ser casi siempre controlado y evitadas sus graves complicaciones.

El daño glaucomatoso es casi siempre de progresión muy lenta, lo que hace que el paciente no lo perciba hasta fases avanzadas. Y dicho daño es irreversible, o sea que en el momento del diagnóstico sólo podemos intentar conservar la función visual que queda o enlentecer su pérdida, y no recuperar lo perdido.

Lo típico en el glaucoma es empezar perdiendo el campo visual periférico, y posteriormente el central en fases avanzadas. Las personas afectadas de glaucoma no suelen ser conscientes de tener un problema en su visión hasta que han perdido una gran parte de su campo visual.

En la gran mayoría de los glaucomas la presión del líquido intraocular está elevada, por lo que revisando periódicamente dicha presión intraocular podemos detectar y poner en tratamiento a las personas con glaucoma o con alto riesgo de padecerlo.

También puede estar asociado a otros factores, como una presión arterial baja y otros problemas vasculares. Y también hay diferencias raciales, pues es mucho más frecuente en la raza negra y en los asiáticos.

El riesgo de padecer glaucoma aumenta con la edad, por lo que se recomienda revisar la presión intraocular a partir de los 40 años (normalmente cada 2 años si no se detecta hipertensión), y más a menudo a partir de los 60 años (anualmente). Si en la familia ha habido algún caso, hay que extremar las precauciones ya que el riesgo de padecer glaucoma aumenta significativamente.

Toma de tensión ocular

Toma de tensión ocular

También es muy importante descartar el glaucoma en las personas con miopía alta, pues presenta características algo diferentes que hacen más difícil su diagnóstico y seguimiento.

La campimetría computarizada, la HRT, y la OCT-HD (tomografía de coherencia óptica de alta resolución) de nervio óptico nos sirven para detectar el daño glaucomatoso y su progresión.

Existen diferentes tipos de glaucoma. El más frecuente es el glaucoma primario de ángulo abierto, del que se desconocen sus causas exactas aún hoy en día, pero del que se sabe que reduciendo la presión intraocular podemos frenarlo y controlarlo casi siempre.

Para tratarlo suelen emplearse uno o varios medicamentos en forma de colirios. Algunos de estos medicamentos hacen que el ojo produzca menos líquido intraocular y otros ayudan al drenaje del líquido intraocular, bajando así la presión interna del ojo.

El paciente tiene que saber que el glaucoma puede ser tratado, pero no es curable, y que probablemente no notará mejoría subjetiva con los colirios. Solo en las revisiones con su oftalmólogo podrá saber si la enfermedad está controlada.

Los medicamentos antiglaucomatosos actuales son muy efectivos, pero no están exentos de ciertos efectos secundarios como pueden ser: ojos rojos, picores, escozor, alergia, visión borrosa, sequedad de boca, sabor metálico, hiperpigmentación de los párpados, crecimiento exagerado de las pestañas, cambio en el color de los ojos, cefalea, hipotensión arterial, fatiga, somnolencia, alteración del ritmo cardiaco, dificultad respiratoria en asmáticos, etc. Cada medicamento tiene sus efectos secundarios específicos, aunque no siempre se producen de forma molesta.

Glaucoma

Glaucoma

Es importante que el oftalmólogo sepa todos los medicamentos que toma su paciente para problemas extraoculares, para evitar las interacciones que puedan ser perjudiciales y así poder prescribir el tratamiento antiglaucomatoso con mejor criterio.

Una alternativa a los colirios es la Trabeculoplastia Selectiva con Láser (SLT). Este tratamiento mediante láser (SLT) es muy inocuo y puede conseguir suprimir o reducir la medicación antiglaucomatosa durante largo tiempo. Se practica en la consulta, de forma ambulatoria, en pocos minutos y es prácticamente indoloro. Es efectivo en un 70-75% de los casos.

La cirugía se indica si no conseguimos controlarlo con los medios antes citados. Existen diferentes técnicas quirúrgicas, con o sin prótesis, que faciliten el drenaje del líquido intraocular y así bajar la presión intraocular.

Aunque todos estos tratamientos pueden ser beneficiosos para frenar el deterioro visual producido por el glaucoma, no recuperan la vista que ya se ha perdido. Hoy por hoy no se conoce ningún tratamiento para recuperar lo perdido.

Por desgracia, aproximadamente un 5-10% de las personas con glaucoma que reciben tratamiento adecuado siguen experimentando una pérdida progresiva de su agudeza visual.

Los glaucomas también pueden ser congénitos, necesitando en estos casos la cirugía con cierta urgencia.

Otros glaucomas aparecen asociados a otras enfermedades oculares (inflamatorias, vasculares, traumáticas, diabéticos, etc.) y pueden tener tratamientos específicos.

Pérdida progresiva de campo visual en glaucoma

Pérdida progresiva de campo visual en glaucoma

Y algunos glaucomas son secundarios a medicamentos (por lo que es importante que cuando se va al oftalmólogo se le informe de cualquier medicación que se esté tomando, sea para lo que sea).

De los menos frecuentes pero muy grave si no se trata a tiempo, es el glaucoma agudo por cierre angular, que causa dolor y pérdida de visión de instauración muy rápida (horas), y que requiere un tratamiento muy urgente para evitar la pérdida de visión irreversible.

Suele suceder en personas hipermétropes, con ojos pequeños, y es más frecuente en mujeres. En los esquimales y chinos es mucho más frecuente por causas anatómicas asociadas a su raza (causas genéticas).

El factor desencadenante de un glaucoma agudo por cierre angular suele ser la dilatación pupilar producida por un ambiente oscuro o por medicamentos (por ejemplo, muchos preparados antigripales que contienen vasoconstrictores pueden dilatar la pupila). Pero para que se produzca el glaucoma agudo por cierre angular, el ojo tiene que estar predispuesto.

Desde hace tiempo se sabe que los ojos que tienen estrecho el ángulo que forman el iris y la córnea son los que presentan más riesgo de tener un glaucoma agudo por cierre angular. Esto es muy frecuente en las personas con alta hipermetropía. También los ojos que tiene un iris “en meseta” (forma anatómica especial).

Por lo tanto, estos glaucomas agudos por cierre angular podrían prevenirse en la mayor parte de los casos si los factores de riesgo son detectados en una exploración oftalmológica rutinaria, y el oftalmólogo aplica el tratamiento preventivo adecuado.

Glaucoma -Toma de tensión ocular

Glaucoma -Toma de tensión ocular

La gonioscopia (exploración con una lente con espejos que se apoya en la superficie ocular tras aplicar unas gotas de anestesia) y la OCT (tomografía de coherencia óptica de alta resolución, sin contacto con el ojo y por lo tanto sin anestesia), son las pruebas que se realizan habitualmente para detectar a las personas con riesgo de glaucoma agudo por cierre angular.

Para finalizar, lo más importante que hay que tener en cuenta referente a esta enfermedad es que el diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato con el seguimiento adecuado son fundamentales para poder evitar el grave deterioro visual irreversible que puede producir.

Los pacientes diagnosticados de glaucoma tienen que entender que, a pesar de no tener síntomas, tienen que cumplir rigurosamente con el tratamiento recomendado para evitar el deterioro irreversible de los nervios ópticos y sus graves consecuencias funcionales.

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

Novedades en cirugía refractiva.

Cirugía refractiva, di adiós a las gafas.

La cirugía refractiva es la rama de la cirugía ocular que trata los defectos refractivos, como son la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia, que afectan a un alto porcentaje de la población. Un estudio reciente calcula que en pocos años la mitad de la población mundial padecerá miopía, y un 25% tendrá un astigmatismo significativo (solos o combinados).

La dependencia de las gafas o de las lentes de contacto supone un hándicap para muchas personas, y hoy en día la inmensa mayoría de estos defectos refractivos tiene solución.

Las nuevas tecnologías, sobre todo los láseres y las lentes intraoculares, permiten eliminar o reducir de forma muy importante la incapacidad que supone la dependencia de las gafas o de las lentes de contacto para las personas con defectos refractivos.

Técnicas de cirugía ocular

Las técnicas de cirugía ocular con Láser Excimer (LASIK y PRK) son las más practicadas en todo el mundo por sus excelentes resultados. Su mecanismo de acción es la modificación de la curvatura de la córnea y, por tanto, de su potencia dióptrica. Se realizan desde hace unos 25 años, y no hay otra cirugía que tenga tantas publicaciones científicas que la avalen. Con ellas pueden tratarse de forma muy efectiva miopías de hasta unas 8 dioptrías, hipermetropías de hasta 4 dioptrías, y astigmatismos de hasta unas 5 dioptrías, siempre que los ojos cumplan unos requisitos que el cirujano refractivo determinará y comprobará en el estudio preoperatorio. Suelen realizarse entre los 20 y los 50 años de edad. Hay que ponerse en buenas manos, ya que una buena indicación es tanto o más importante que una buena ejecución de la técnica quirúrgica.

El LASIK

También puede emplearse el LASIK para mejorar la visión en personas previamente operadas de cataratas a las que les haya quedado un defecto refractivo residual que las obligue a usar gafas.

LÁSER EXCIMER WAVELIGHT EX500 - Cirugía refractiva

LÁSER EXCIMER WAVELIGHT EX500 – Cirugía refractiva

lentes intraoculares.

Las lentes intraoculares son la segunda cirugía más practicada para resolver los defectos refractivos. Básicamente hay de dos tipos, las que se colocan dentro del ojo sin extraer el cristalino, y las que sustituyen al cristalino.

Las primeras constituyen una cirugía reversible, ya que podrían extraerse si fuese preciso y dejar el ojo como antes. Se emplean sobre todo en altas miopías, con o sin astigmatismo, con muy buenos resultados. Pueden corregir hasta unas 20 dioptrías de miopía (y más si se combinan con el LASIK). La calidad visual que proporcionan es muy alta.

Las lentes intraoculares que sustituyen al cristalino, se emplean para tratar la presbicia (en personas mayores de 45-50 años), también en altos defectos refractivos cuando las otras técnicas no son recomendables por algún motivo, y siempre que el cristalino tenga algo de opacidad (catarata).

Las que tratan la presbicia son lentes multifocales, o sea que permiten ver bien de cerca y de lejos, y son para toda la vida. Quizás son las que más novedades han presentado en los últimos años, y las que están más en auge. Al operarse de la presbicia con estas lentes, se matan dos pájaros de un tiro, ya que la persona ya no tendrá cataratas.

Otras técnicas.

Otras técnicas de cirugía refractiva tienen mucha menor implantación, como los implantes intracorneales, la técnica Relex, las queratotomías, etc.

En algunos casos se aplican en el mismo ojo dos técnicas diferentes para sumar el efecto, cuando se calcula que una no será suficiente. Normalmente se espera un mínimo de dos meses entre una y otra.

Todas estas operaciones se practican habitualmente de forma ambulatoria y con anestesia tópica (gotas de un colirio anestésico), permitiendo una rápida incorporación a la actividad normal. La recuperación visual es cuestión de horas, y las molestias son mínimas.

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

LENTE VISIAN ICL

LENTE VISIAN ICL

REALIZANDO ESTUDIO PREOPERATORIO DE TOPOGRAFÍA CORNEAL

REALIZANDO ESTUDIO PREOPERATORIO DE TOPOGRAFÍA CORNEAL

VISIAN ICL (LENTE EPICAPSULAR)

VISIAN ICL (LENTE EPICAPSULAR)

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

EXPLORACIÓN EN LÁMPARA DE HENDIDURA

EXPLORACIÓN EN LÁMPARA DE HENDIDURA

 

 

Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.


¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es un grupo de enfermedades oculares que, aún hoy en día, son causantes de ceguera o pérdida visual importante en un gran número de personas, incluso en los países más desarrollados, debido fundamentalmente a su diagnóstico tardío.

Según la O.M.S. el glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo.

Su denominador común es la afectación del nervio óptico de forma progresiva, casi siempre bilateral, produciéndose una pérdida acelerada de las fibras nerviosas, lo que se traduce en defectos progresivos del campo visual que pueden llevar a la ceguera.

El nervio óptico es el que conduce la información visual desde el ojo hasta el cerebro a través de sus fibras. En España se calcula que hay cerca de un millón de personas con glaucoma y la mitad lo desconocen, debido a que en sus fases iniciales no da síntomas de ningún tipo. O sea que lo padece aproximadamente un 2% de la población.

Si se diagnostica y se trata a tiempo, el glaucoma puede ser casi siempre controlado y evitadas sus graves complicaciones. El daño glaucomatoso es casi siempre de progresión muy lenta, lo que hace que el paciente no lo perciba hasta fases avanzadas. Y dicho daño es irreversible, o sea que en el momento del diagnóstico sólo podemos intentar conservar la función visual que queda o enlentecer su pérdida, y no recuperar lo perdido.

Lo típico en el glaucoma es empezar perdiendo el campo visual periférico, y posteriormente el central en fases avanzadas. Las personas afectadas de glaucoma no suelen ser conscientes de tener un problema en su visión hasta que han perdido una gran parte de su campo visual.

Síntomas de glaucoma

En la gran mayoría de los glaucomas la presión del líquido intraocular está elevada, por lo que revisando periódicamente dicha presión intraocular podemos detectar y poner en tratamiento a las personas con glaucoma o con alto riesgo de padecerlo.

También puede estar asociado a otros factores, como una presión arterial baja y otros problemas vasculares. Y también hay diferencias raciales, pues es mucho más frecuente en la raza negra y en los asiáticos.

El riesgo de padecer glaucoma aumenta con la edad, por lo que se recomienda revisar la presión intraocular a partir de los 40 años (normalmente cada 2 años si no se detecta hipertensión), y más a menudo a partir de los 60 años (anualmente).

Si en la familia ha habido algún caso, hay que extremar las precauciones ya que el riesgo de padecer glaucoma aumenta significativamente. También es muy importante descartar el glaucoma en las personas con miopía alta, pues presenta características algo diferentes que hacen más difícil su diagnóstico y seguimiento.

La campimetría computarizada, la HRT, y la OCT-HD (tomografía de coherencia óptica de alta resolución) de nervio óptico nos sirven para detectar el daño glaucomatoso y su progresión.

Existen diferentes tipos de glaucoma. El más frecuente es el glaucoma primario de ángulo abierto, del que se desconocen sus causas exactas aún hoy en día, pero del que se sabe que reduciendo la presión intraocular podemos frenarlo y controlarlo casi siempre.

Para tratarlo suelen emplearse uno o varios medicamentos en forma de colirios. Algunos de estos medicamentos hacen que el ojo produzca menos líquido, y otros ayudan a drenar el líquido intraocular bajando así su presión interna del ojo.

Una alternativa a los colirios es la Trabeculoplastia Selectiva con Láser (SLT). Este tratamiento mediante láser (SLT) es muy inocuo y puede conseguir suprimir o reducir la medicación antiglaucomatosa durante largo tiempo, evitando los efectos secundarios de los colirios (ojos rojos, picores, escozor, hiperpigmentación de los párpados, etc.). Se practica en la consulta, de forma ambulatoria, en pocos minutos y es prácticamente indoloro. Es efectivo en un 70-75% de los casos.

La cirugía se indica si no conseguimos controlarlo con los medios antes citados. Existen diferentes técnicas quirúrgicas con o sin prótesis que faciliten el drenaje del líquido intraocular y así bajar la presión intraocular. Aunque todos estos tratamientos pueden ser beneficiosos para frenar el deterioro visual producido por el glaucoma, no recuperan la vista que ya se ha perdido.

Hoy por hoy no se conoce ningún tratamiento para recuperar lo perdido.

Por desgracia, aproximadamente un 5-10% de las personas con glaucoma que reciben tratamiento adecuado siguen experimentando una pérdida progresiva de su agudeza visual. Los glaucomas también pueden ser congénitos, necesitando en estos casos la cirugía con cierta urgencia.

Otros glaucomas aparecen asociados a otras enfermedades oculares (inflamatorias, vasculares, traumáticas, diabéticos, etc.) y pueden tener tratamientos específicos. Y algunos glaucomas son secundarios a medicamentos (por lo que es importante que cuando se va al oftalmólogo se le informe de cualquier medicación que se esté tomando, sea para lo que sea).

De los menos frecuentes pero muy grave si no se trata a tiempo, es el glaucoma agudo por cierre angular, que causa dolor y pérdida de visión de instauración muy rápida (horas), y que requiere un tratamiento muy urgente para evitar la pérdida de visión irreversible.

Suele suceder en personas hipermétropes, con ojos pequeños, y es más frecuente en mujeres. En los esquimales y chinos es mucho más frecuente por causas anatómicas asociadas a su raza (causas genéticas).

El factor desencadenante de un glaucoma agudo por cierre angular suele ser la dilatación pupilar producida por un ambiente oscuro o por medicamentos (por ejemplo, muchos preparados antigripales que contienen vasoconstrictores pueden dilatar la pupila). Pero para que se produzca el glaucoma agudo por cierre angular, el ojo tiene que estar “predispuesto”.

Desde hace tiempo se sabe que los ojos que tienen estrecho el ángulo que forman el iris y la córnea son los que presentan más riesgo de tener un glaucoma agudo por cierre angular. Esto es muy frecuente en las personas con alta hipermetropía. También los ojos que tiene un iris “en meseta” (forma anatómica especial).

Por lo tanto, estos glaucomas agudos por cierre angular podrían prevenirse en la mayor parte de los casos si los factores de riesgo son detectados en una exploración oftalmológica rutinaria, y el oftalmólogo aplica el tratamiento preventivo adecuado.

La gonioscopia (exploración con una lente con espejos que se apoya en la superficie ocular tras aplicar unas gotas de anestesia) y la OCT (tomografía de coherencia óptica de alta resolución, sin contacto con el ojo y por lo tanto sin anestesia), son las pruebas que se realizan habitualmente para detectar a las personas con riesgo de glaucoma agudo por cierre angular.

A los pacientes con ángulo iridocorneal estrecho se les podría hacer una IRIDOTOMÍA con LÁSER y no tendrían que preocuparse más por los riesgos de tomar ciertos medicamentos, y desaparecería casi totalmente la posibilidad de un glaucoma agudo con todo lo que implica (posibilidad de ceguera si no se trata adecuadamente en pocas horas).

Curiosamente, las advertencias que aparecen en los prospectos de los medicamentos acerca del riesgo de glaucoma deberían ir dirigidas  a las personas con el ángulo irido-corneal estrecho y propenso a ocluirse, o sea con riesgo de glaucoma por cierre angular (que lamentablemente en la gran mayoría de los casos desconocen su riesgo), y no a los pacientes con glaucoma crónico de ángulo abierto (el más frecuente).

En general, las advertencias son inútiles y sólo sirven para asustar a las personas con glaucoma crónico de ángulo abierto, que no necesitan preocuparse. La excepción a todo ésto son los medicamentos denominados CORTICOIDES (derivados de la cortisona), ya que se sabe que pueden subir la presión intraocular a ciertas personas (“respondedores a los corticoides”), tanto si padecen glaucoma previamente como si no.

Para finalizar, lo más importante que hay que tener en cuenta referente a esta enfermedad es que el diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato con el seguimiento adecuado son fundamentales para poder evitar el grave deterioro visual irreversible que puede producir.

Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

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SLT Solutis - Tratamiento para el glaucoma sin cirugía

SLT Solutis – Tratamiento del glaucoma sin cirugía

En Excimer Làser Palma estamos orgullosos de ser una vez más pioneros en el campo de la oftalmología en las Islas Baleares. A día de hoy podemos encontrar entre nuestra amplia gama de tratamientos la novedosa maquinaria médica SLT Solutis para el tratamiento del glaucoma sin cirugía.

¿Qué es SLT Solutis y para que se emplea?

SLT Solutis - Tratamiento para el glaucoma sin cirugía

SLT Solutis es la última tecnología con la que hemos equipado nuestra clínica en Palma de Mallorca. Supone una forma no quirúrgica de tratar el glaucoma y Excimer Làser Palma somos la primera clínica en las Islas Baleares en disponer de esta tecnología oftalmológica.

Estamos hablando de una máquina para el tratamiento de afecciones oculares, fabricada y distribuida por Quantel Médical, una prestigiosa empresa especializada en el desarrollo de tecnología oftalmológica. El poder contar con SLT Solutis nos permite realizar un tratamiento limpio y poco invasivo que no daña la malla trabecular y que puede repetirse las veces que el paciente lo requiera, tratándose además de un tratamiento que no lleva más de 5 minutos por ojo.

En el siguiente vídeo se observa una breve muestra de cómo trabaja SLT Solutis el tratamiento del glaucoma.

Si tiene cualquier consulta y quiere visitarnos no dude en solicitar una cita previa en el teléfono 971 728 101 o a través del formulario de contacto:

    ACEPTO EXPRESAMENTE LAS POLITICAS DE PRIVACIDAD. ACEPTO EXPRESAMENTE DE CONFORMIDAD CON EL ART. 6 DEL RGPD EL TRATAMIENTO DE MIS DATOS DE CARÁCTER PERSONAL POR PARTE DE LA ENTIDAD

    Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

    La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.


    5 problemas oculares frecuentes en personas mayores

    Los cinco problemas oculares más frecuentes en personas mayores

    La salud visual puede traer más de un quebradero de cabeza a las personas mayores. Las cataratas, la degeneración macular asociada a la edad, los ojos secos, el glaucoma y la retinopatía diabética son cinco de las dolencias oculares más comunes entre los ancianos. Por eso conviene conocer en qué consisten estas enfermedades y cómo se tratan.

    Los 5 problemas oculares más comunes en personas mayores

    Cataratas

    Las cataratas pueden aparecer a cualquier edad, pero sin duda su incidencia aumenta con los años. En las personas mayores de 70 años, más del 50% tienen cataratas. Consisten en la pérdida de transparencia del cristalino ocular, que es una lente natural que se encuentra detrás de la pupila. Su única solución es la extracción quirúrgica seguida del recambio por una lente intraocular artificial.

    Esta operación de cataratas es la más frecuente realizada en las personas en todo el mundo y ha alcanzado un grado de perfección muy alto con escasísimas complicaciones. Si se implantan lentes intraoculares multifocales durante la operación, es posible prescindir de las gafas tras ella. Si queremos evitar problemas, es mejor no esperar a que estén muy avanzadas para realizar la cirugía. No existen medidas preventivas conocidas contra las cataratas.

    Degeneración macular asociada a la edad

    Esta enfermedad es la principal causa de ceguera legal en las personas mayores de 60 años de los países avanzados. Produce una «mancha» en el campo visual central, dificultando o impidiendo la lectura, la conducción de vehículos, etc., pero conservándose el campo de visión periférico. Es de tipo degenerativo y afecta a la retina central, que es la capa de tejido nervioso que forra el interior del ojo donde se reciben las imágenes para después enviarlas al cerebro a través del nervio óptico.

    Existen dos tipos de degeneración macular: la «seca» y la «húmeda». La forma seca es menos grave y de evolución lenta, pero no tiene tratamiento curativo en la actualidad. La forma húmeda es más grave y de evolución más rápida, y puede tratarse con varios fármacos mediante inyecciones intraoculares periódicas. Al aumentar la vida media de las personas por la mejora de las condiciones sanitarias, también aumenta la incidencia de este tipo de enfermedades, lo que está saturando las consultas médicas de los oftalmólogos por el gran número de visitas que deben realizarse. Es un gran problema social al que nos enfrentamos.

    Ojos secos

    Cada vez hay más personas mayores y jóvenes que presentan síntomas de sequedad ocular, principalmente en edades avanzadas. Las mujeres posmenopáusicas son las más afectadas (por cambios hormonales), pero pueden tener este problema todas las personas de forma temporal o de forma crónica. Muchos medicamentos favorecen la sequedad de ojos y de boca, como los antidepresivos, ansiolíticos, somníferos, betabloqueantes, etc.

    También las alergias, cada vez más frecuentes, pueden favorecer la sequedad ocular, así como el uso de lentes de contacto y el trabajo prolongado delante del ordenador. Algunas enfermedades reumáticas también pueden provocarla. En cuanto al tratamiento de este problema, lo primero es descartar las causas sistémicas que pueden producirlo y ponerles remedio, para después instaurar un tratamiento paliativo mediante suplementos de lubricación («lágrimas artificiales») que serán recomendados por el especialista oftalmólogo.

    Glaucoma

    Esta enfermedad es la segunda causa de ceguera en el mundo y su frecuencia aumenta con la edad. Se calcula que afecta a entre un 2% y un 3% de la población (un millón de personas en España) y que la mitad de las personas afectadas lo desconocen. Con frecuencia existen antecedentes familiares. Es importante hacer revisiones oculares a partir de los 40 años para descartarla ya que el principal problema es la ausencia de síntomas hasta que el daño es muy avanzado. El glaucoma produce una lesión irreparable del nervio óptico y cuando se diagnostica solo se puede intentar frenar su evolución pero no recuperar lo perdido.

    El glaucoma suele asociarse a una elevación de la presión del líquido intraocular y causa una pérdida lenta y progresiva del campo visual que suele empezar por la periferia y avanzar hacia el centro. Hoy disponemos de múltiples fármacos para tratar el glaucoma y, si no fueran efectivos, puede plantearse un tratamiento con láser con Solutis, donde Excimer Láser es la primera clínica en palma de Mallorca con esta tecnología, o la cirugía. Lo más importante es el diagnóstico precoz, que puede evitar la progresión hacia la ceguera.

    Retinopatía diabética

    La diabetes es una enfermedad cada vez más frecuente en los países desarrollados y podría compararse a una «epidemia». También aumenta la incidencia con la edad. La afectación ocular puede ser grave e incluso llegar a la ceguera. Queda afectada la circulación de los vasos capilares de la retina, que pueden sangrar, producir trombosis o pérdida de líquido que se acumula en la retina y la encharca (edema macular diabético).

    Existen factores de riesgo para la aparición y el desarrollo de la retinopatía diabética, como el tiempo de evolución de la diabetes (se encuentra en el 75% de los pacientes con más de 15 años de evolución), el mal control metabólico, la hipertensión arterial y el embarazo. Es importantísimo concienciar a los diabéticos de que deben revisar sus ojos periódicamente aunque no presenten síntomas ya que el daño ocular diabético puede iniciarse de forma asintomática y cuanto antes se detecte mejor es el pronóstico. Muchas personas de edad avanzada desconocen los riesgos del mal control diabético y de las complicaciones que ello puede acarrear. Por eso es muy importante la intervención educativa.

    Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

    La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.