LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

Novedades en cirugía refractiva.

Cirugía refractiva, di adiós a las gafas.

La cirugía refractiva es la rama de la cirugía ocular que trata los defectos refractivos, como son la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia, que afectan a un alto porcentaje de la población. Un estudio reciente calcula que en pocos años la mitad de la población mundial padecerá miopía, y un 25% tendrá un astigmatismo significativo (solos o combinados).

La dependencia de las gafas o de las lentes de contacto supone un hándicap para muchas personas, y hoy en día la inmensa mayoría de estos defectos refractivos tiene solución.

Las nuevas tecnologías, sobre todo los láseres y las lentes intraoculares, permiten eliminar o reducir de forma muy importante la incapacidad que supone la dependencia de las gafas o de las lentes de contacto para las personas con defectos refractivos.

Técnicas de cirugía ocular

Las técnicas de cirugía ocular con Láser Excimer (LASIK y PRK) son las más practicadas en todo el mundo por sus excelentes resultados. Su mecanismo de acción es la modificación de la curvatura de la córnea y, por tanto, de su potencia dióptrica. Se realizan desde hace unos 25 años, y no hay otra cirugía que tenga tantas publicaciones científicas que la avalen. Con ellas pueden tratarse de forma muy efectiva miopías de hasta unas 8 dioptrías, hipermetropías de hasta 4 dioptrías, y astigmatismos de hasta unas 5 dioptrías, siempre que los ojos cumplan unos requisitos que el cirujano refractivo determinará y comprobará en el estudio preoperatorio. Suelen realizarse entre los 20 y los 50 años de edad. Hay que ponerse en buenas manos, ya que una buena indicación es tanto o más importante que una buena ejecución de la técnica quirúrgica.

El LASIK

También puede emplearse el LASIK para mejorar la visión en personas previamente operadas de cataratas a las que les haya quedado un defecto refractivo residual que las obligue a usar gafas.

LÁSER EXCIMER WAVELIGHT EX500 - Cirugía refractiva

LÁSER EXCIMER WAVELIGHT EX500 – Cirugía refractiva

lentes intraoculares.

Las lentes intraoculares son la segunda cirugía más practicada para resolver los defectos refractivos. Básicamente hay de dos tipos, las que se colocan dentro del ojo sin extraer el cristalino, y las que sustituyen al cristalino.

Las primeras constituyen una cirugía reversible, ya que podrían extraerse si fuese preciso y dejar el ojo como antes. Se emplean sobre todo en altas miopías, con o sin astigmatismo, con muy buenos resultados. Pueden corregir hasta unas 20 dioptrías de miopía (y más si se combinan con el LASIK). La calidad visual que proporcionan es muy alta.

Las lentes intraoculares que sustituyen al cristalino, se emplean para tratar la presbicia (en personas mayores de 45-50 años), también en altos defectos refractivos cuando las otras técnicas no son recomendables por algún motivo, y siempre que el cristalino tenga algo de opacidad (catarata).

Las que tratan la presbicia son lentes multifocales, o sea que permiten ver bien de cerca y de lejos, y son para toda la vida. Quizás son las que más novedades han presentado en los últimos años, y las que están más en auge. Al operarse de la presbicia con estas lentes, se matan dos pájaros de un tiro, ya que la persona ya no tendrá cataratas.

Otras técnicas.

Otras técnicas de cirugía refractiva tienen mucha menor implantación, como los implantes intracorneales, la técnica Relex, las queratotomías, etc.

En algunos casos se aplican en el mismo ojo dos técnicas diferentes para sumar el efecto, cuando se calcula que una no será suficiente. Normalmente se espera un mínimo de dos meses entre una y otra.

Todas estas operaciones se practican habitualmente de forma ambulatoria y con anestesia tópica (gotas de un colirio anestésico), permitiendo una rápida incorporación a la actividad normal. La recuperación visual es cuestión de horas, y las molestias son mínimas.

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

LENTE VISIAN ICL

LENTE VISIAN ICL

REALIZANDO ESTUDIO PREOPERATORIO DE TOPOGRAFÍA CORNEAL

REALIZANDO ESTUDIO PREOPERATORIO DE TOPOGRAFÍA CORNEAL

VISIAN ICL (LENTE EPICAPSULAR)

VISIAN ICL (LENTE EPICAPSULAR)

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

LENTES INTRAOCULARES FINEVISION MULTIFOCALES

EXPLORACIÓN EN LÁMPARA DE HENDIDURA

EXPLORACIÓN EN LÁMPARA DE HENDIDURA

 

 

Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.


¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es un grupo de enfermedades oculares que, aún hoy en día, son causantes de ceguera o pérdida visual importante en un gran número de personas, incluso en los países más desarrollados, debido fundamentalmente a su diagnóstico tardío.

Según la O.M.S. el glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo.

Su denominador común es la afectación del nervio óptico de forma progresiva, casi siempre bilateral, produciéndose una pérdida acelerada de las fibras nerviosas, lo que se traduce en defectos progresivos del campo visual que pueden llevar a la ceguera.

El nervio óptico es el que conduce la información visual desde el ojo hasta el cerebro a través de sus fibras. En España se calcula que hay cerca de un millón de personas con glaucoma y la mitad lo desconocen, debido a que en sus fases iniciales no da síntomas de ningún tipo. O sea que lo padece aproximadamente un 2% de la población.

Si se diagnostica y se trata a tiempo, el glaucoma puede ser casi siempre controlado y evitadas sus graves complicaciones. El daño glaucomatoso es casi siempre de progresión muy lenta, lo que hace que el paciente no lo perciba hasta fases avanzadas. Y dicho daño es irreversible, o sea que en el momento del diagnóstico sólo podemos intentar conservar la función visual que queda o enlentecer su pérdida, y no recuperar lo perdido.

Lo típico en el glaucoma es empezar perdiendo el campo visual periférico, y posteriormente el central en fases avanzadas. Las personas afectadas de glaucoma no suelen ser conscientes de tener un problema en su visión hasta que han perdido una gran parte de su campo visual.

Síntomas de glaucoma

En la gran mayoría de los glaucomas la presión del líquido intraocular está elevada, por lo que revisando periódicamente dicha presión intraocular podemos detectar y poner en tratamiento a las personas con glaucoma o con alto riesgo de padecerlo.

También puede estar asociado a otros factores, como una presión arterial baja y otros problemas vasculares. Y también hay diferencias raciales, pues es mucho más frecuente en la raza negra y en los asiáticos.

El riesgo de padecer glaucoma aumenta con la edad, por lo que se recomienda revisar la presión intraocular a partir de los 40 años (normalmente cada 2 años si no se detecta hipertensión), y más a menudo a partir de los 60 años (anualmente).

Si en la familia ha habido algún caso, hay que extremar las precauciones ya que el riesgo de padecer glaucoma aumenta significativamente. También es muy importante descartar el glaucoma en las personas con miopía alta, pues presenta características algo diferentes que hacen más difícil su diagnóstico y seguimiento.

La campimetría computarizada, la HRT, y la OCT-HD (tomografía de coherencia óptica de alta resolución) de nervio óptico nos sirven para detectar el daño glaucomatoso y su progresión.

Existen diferentes tipos de glaucoma. El más frecuente es el glaucoma primario de ángulo abierto, del que se desconocen sus causas exactas aún hoy en día, pero del que se sabe que reduciendo la presión intraocular podemos frenarlo y controlarlo casi siempre.

Para tratarlo suelen emplearse uno o varios medicamentos en forma de colirios. Algunos de estos medicamentos hacen que el ojo produzca menos líquido, y otros ayudan a drenar el líquido intraocular bajando así su presión interna del ojo.

Una alternativa a los colirios es la Trabeculoplastia Selectiva con Láser (SLT). Este tratamiento mediante láser (SLT) es muy inocuo y puede conseguir suprimir o reducir la medicación antiglaucomatosa durante largo tiempo, evitando los efectos secundarios de los colirios (ojos rojos, picores, escozor, hiperpigmentación de los párpados, etc.). Se practica en la consulta, de forma ambulatoria, en pocos minutos y es prácticamente indoloro. Es efectivo en un 70-75% de los casos.

La cirugía se indica si no conseguimos controlarlo con los medios antes citados. Existen diferentes técnicas quirúrgicas con o sin prótesis que faciliten el drenaje del líquido intraocular y así bajar la presión intraocular. Aunque todos estos tratamientos pueden ser beneficiosos para frenar el deterioro visual producido por el glaucoma, no recuperan la vista que ya se ha perdido.

Hoy por hoy no se conoce ningún tratamiento para recuperar lo perdido.

Por desgracia, aproximadamente un 5-10% de las personas con glaucoma que reciben tratamiento adecuado siguen experimentando una pérdida progresiva de su agudeza visual. Los glaucomas también pueden ser congénitos, necesitando en estos casos la cirugía con cierta urgencia.

Otros glaucomas aparecen asociados a otras enfermedades oculares (inflamatorias, vasculares, traumáticas, diabéticos, etc.) y pueden tener tratamientos específicos. Y algunos glaucomas son secundarios a medicamentos (por lo que es importante que cuando se va al oftalmólogo se le informe de cualquier medicación que se esté tomando, sea para lo que sea).

De los menos frecuentes pero muy grave si no se trata a tiempo, es el glaucoma agudo por cierre angular, que causa dolor y pérdida de visión de instauración muy rápida (horas), y que requiere un tratamiento muy urgente para evitar la pérdida de visión irreversible.

Suele suceder en personas hipermétropes, con ojos pequeños, y es más frecuente en mujeres. En los esquimales y chinos es mucho más frecuente por causas anatómicas asociadas a su raza (causas genéticas).

El factor desencadenante de un glaucoma agudo por cierre angular suele ser la dilatación pupilar producida por un ambiente oscuro o por medicamentos (por ejemplo, muchos preparados antigripales que contienen vasoconstrictores pueden dilatar la pupila). Pero para que se produzca el glaucoma agudo por cierre angular, el ojo tiene que estar “predispuesto”.

Desde hace tiempo se sabe que los ojos que tienen estrecho el ángulo que forman el iris y la córnea son los que presentan más riesgo de tener un glaucoma agudo por cierre angular. Esto es muy frecuente en las personas con alta hipermetropía. También los ojos que tiene un iris “en meseta” (forma anatómica especial).

Por lo tanto, estos glaucomas agudos por cierre angular podrían prevenirse en la mayor parte de los casos si los factores de riesgo son detectados en una exploración oftalmológica rutinaria, y el oftalmólogo aplica el tratamiento preventivo adecuado.

La gonioscopia (exploración con una lente con espejos que se apoya en la superficie ocular tras aplicar unas gotas de anestesia) y la OCT (tomografía de coherencia óptica de alta resolución, sin contacto con el ojo y por lo tanto sin anestesia), son las pruebas que se realizan habitualmente para detectar a las personas con riesgo de glaucoma agudo por cierre angular.

A los pacientes con ángulo iridocorneal estrecho se les podría hacer una IRIDOTOMÍA con LÁSER y no tendrían que preocuparse más por los riesgos de tomar ciertos medicamentos, y desaparecería casi totalmente la posibilidad de un glaucoma agudo con todo lo que implica (posibilidad de ceguera si no se trata adecuadamente en pocas horas).

Curiosamente, las advertencias que aparecen en los prospectos de los medicamentos acerca del riesgo de glaucoma deberían ir dirigidas  a las personas con el ángulo irido-corneal estrecho y propenso a ocluirse, o sea con riesgo de glaucoma por cierre angular (que lamentablemente en la gran mayoría de los casos desconocen su riesgo), y no a los pacientes con glaucoma crónico de ángulo abierto (el más frecuente).

En general, las advertencias son inútiles y sólo sirven para asustar a las personas con glaucoma crónico de ángulo abierto, que no necesitan preocuparse. La excepción a todo ésto son los medicamentos denominados CORTICOIDES (derivados de la cortisona), ya que se sabe que pueden subir la presión intraocular a ciertas personas (“respondedores a los corticoides”), tanto si padecen glaucoma previamente como si no.

Para finalizar, lo más importante que hay que tener en cuenta referente a esta enfermedad es que el diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato con el seguimiento adecuado son fundamentales para poder evitar el grave deterioro visual irreversible que puede producir.

Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.


SLT Solutis - Tratamiento para el glaucoma sin cirugía

SLT Solutis – Tratamiento del glaucoma sin cirugía

En Excimer Làser Palma estamos orgullosos de ser una vez más pioneros en el campo de la oftalmología en las Islas Baleares. A día de hoy podemos encontrar entre nuestra amplia gama de tratamientos la novedosa maquinaria médica SLT Solutis para el tratamiento del glaucoma sin cirugía.

¿Qué es SLT Solutis y para que se emplea?

SLT Solutis - Tratamiento para el glaucoma sin cirugía

SLT Solutis es la última tecnología con la que hemos equipado nuestra clínica en Palma de Mallorca. Supone una forma no quirúrgica de tratar el glaucoma y Excimer Làser Palma somos la primera clínica en las Islas Baleares en disponer de esta tecnología oftalmológica.

Estamos hablando de una máquina para el tratamiento de afecciones oculares, fabricada y distribuida por Quantel Médical, una prestigiosa empresa especializada en el desarrollo de tecnología oftalmológica. El poder contar con SLT Solutis nos permite realizar un tratamiento limpio y poco invasivo que no daña la malla trabecular y que puede repetirse las veces que el paciente lo requiera, tratándose además de un tratamiento que no lleva más de 5 minutos por ojo.

En el siguiente vídeo se observa una breve muestra de cómo trabaja SLT Solutis el tratamiento del glaucoma.

Si tiene cualquier consulta y quiere visitarnos no dude en solicitar una cita previa en el teléfono 971 728 101 o a través del formulario de contacto:

Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.


5 problemas oculares frecuentes en personas mayores

Los cinco problemas oculares más frecuentes en personas mayores

La salud visual puede traer más de un quebradero de cabeza a las personas mayores. Las cataratas, la degeneración macular asociada a la edad, los ojos secos, el glaucoma y la retinopatía diabética son cinco de las dolencias oculares más comunes entre los ancianos. Por eso conviene conocer en qué consisten estas enfermedades y cómo se tratan.

Los 5 problemas oculares más comunes en personas mayores

Cataratas

Las cataratas pueden aparecer a cualquier edad, pero sin duda su incidencia aumenta con los años. En las personas mayores de 70 años, más del 50% tienen cataratas. Consisten en la pérdida de transparencia del cristalino ocular, que es una lente natural que se encuentra detrás de la pupila. Su única solución es la extracción quirúrgica seguida del recambio por una lente intraocular artificial.

Esta operación de cataratas es la más frecuente realizada en las personas en todo el mundo y ha alcanzado un grado de perfección muy alto con escasísimas complicaciones. Si se implantan lentes intraoculares multifocales durante la operación, es posible prescindir de las gafas tras ella. Si queremos evitar problemas, es mejor no esperar a que estén muy avanzadas para realizar la cirugía. No existen medidas preventivas conocidas contra las cataratas.

Degeneración macular asociada a la edad

Esta enfermedad es la principal causa de ceguera legal en las personas mayores de 60 años de los países avanzados. Produce una “mancha” en el campo visual central, dificultando o impidiendo la lectura, la conducción de vehículos, etc., pero conservándose el campo de visión periférico. Es de tipo degenerativo y afecta a la retina central, que es la capa de tejido nervioso que forra el interior del ojo donde se reciben las imágenes para después enviarlas al cerebro a través del nervio óptico.

Existen dos tipos de degeneración macular: la “seca” y la “húmeda”. La forma seca es menos grave y de evolución lenta, pero no tiene tratamiento curativo en la actualidad. La forma húmeda es más grave y de evolución más rápida, y puede tratarse con varios fármacos mediante inyecciones intraoculares periódicas. Al aumentar la vida media de las personas por la mejora de las condiciones sanitarias, también aumenta la incidencia de este tipo de enfermedades, lo que está saturando las consultas médicas de los oftalmólogos por el gran número de visitas que deben realizarse. Es un gran problema social al que nos enfrentamos.

Ojos secos

Cada vez hay más personas mayores y jóvenes que presentan síntomas de sequedad ocular, principalmente en edades avanzadas. Las mujeres posmenopáusicas son las más afectadas (por cambios hormonales), pero pueden tener este problema todas las personas de forma temporal o de forma crónica. Muchos medicamentos favorecen la sequedad de ojos y de boca, como los antidepresivos, ansiolíticos, somníferos, betabloqueantes, etc.

También las alergias, cada vez más frecuentes, pueden favorecer la sequedad ocular, así como el uso de lentes de contacto y el trabajo prolongado delante del ordenador. Algunas enfermedades reumáticas también pueden provocarla. En cuanto al tratamiento de este problema, lo primero es descartar las causas sistémicas que pueden producirlo y ponerles remedio, para después instaurar un tratamiento paliativo mediante suplementos de lubricación (“lágrimas artificiales”) que serán recomendados por el especialista oftalmólogo.

Glaucoma

Esta enfermedad es la segunda causa de ceguera en el mundo y su frecuencia aumenta con la edad. Se calcula que afecta a entre un 2% y un 3% de la población (un millón de personas en España) y que la mitad de las personas afectadas lo desconocen. Con frecuencia existen antecedentes familiares. Es importante hacer revisiones oculares a partir de los 40 años para descartarla ya que el principal problema es la ausencia de síntomas hasta que el daño es muy avanzado. El glaucoma produce una lesión irreparable del nervio óptico y cuando se diagnostica solo se puede intentar frenar su evolución pero no recuperar lo perdido.

El glaucoma suele asociarse a una elevación de la presión del líquido intraocular y causa una pérdida lenta y progresiva del campo visual que suele empezar por la periferia y avanzar hacia el centro. Hoy disponemos de múltiples fármacos para tratar el glaucoma y, si no fueran efectivos, puede plantearse un tratamiento con láser con Solutis, donde Excimer Láser es la primera clínica en palma de Mallorca con esta tecnología, o la cirugía. Lo más importante es el diagnóstico precoz, que puede evitar la progresión hacia la ceguera.

Retinopatía diabética

La diabetes es una enfermedad cada vez más frecuente en los países desarrollados y podría compararse a una “epidemia”. También aumenta la incidencia con la edad. La afectación ocular puede ser grave e incluso llegar a la ceguera. Queda afectada la circulación de los vasos capilares de la retina, que pueden sangrar, producir trombosis o pérdida de líquido que se acumula en la retina y la encharca (edema macular diabético).

Existen factores de riesgo para la aparición y el desarrollo de la retinopatía diabética, como el tiempo de evolución de la diabetes (se encuentra en el 75% de los pacientes con más de 15 años de evolución), el mal control metabólico, la hipertensión arterial y el embarazo. Es importantísimo concienciar a los diabéticos de que deben revisar sus ojos periódicamente aunque no presenten síntomas ya que el daño ocular diabético puede iniciarse de forma asintomática y cuanto antes se detecte mejor es el pronóstico. Muchas personas de edad avanzada desconocen los riesgos del mal control diabético y de las complicaciones que ello puede acarrear. Por eso es muy importante la intervención educativa.

Artículo original del Dr. Miguel March Balle, Director médico y oftalmólogo en Excimer Làser.

La lectura de este contenido no sustituye la visita al oftalmólogo, por favor acuda a un especialista médico para poder obtener un diagnóstico adecuado.