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Las lentes ICL, otra forma de corregir la miopía

Durante los últimos 25 años las operaciones para solucionar los defectos de refracción ocular (miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia) han conseguido grandes avances y son pocos los casos en que no puedan aplicarse. Las operaciones con Láser han liderado este campo de la cirugía ocular, pero no son las únicas que se emplean, y, en algunos casos, las lentes intraoculares obtienen resultados superiores a los del láser.

Las lentes intraoculares con las que se tiene más experiencia son las denominadas lentes ICL, que se vienen implantando desde hace más de 20 años, cambiando su diseño en varias ocasiones para reducir sus escasos riesgos.

Excimer Làser Palma - Cirugía oftalmológica

España es uno de los países con más experiencia en estas lentes. Las lentes ICL se parecen a las lentes de contacto, y de ahí viene su nombre (Implantable Contact Lens). Son de un material blando muy flexible (colámero) y totalmente biocompatible (no hay casos de rechazo), y se colocan detrás de la pupila sobre el cristalino.

Pueden corregir miopía (¡¡¡ hasta 19 dioptrías de defecto !!!), hipermetropía y astigmatismo, y quizás pronto también la presbicia. Generalmente se habían reservado para defectos refractivos altos o para personas en las que su grosor corneal insuficiente impedía el tratamiento con Láser (el Láser adelgaza la córnea para corregir la miopía, de forma proporcional a la cantidad de dioptrías a corregir), pero ahora se ha ampliado su uso para todo tipo de defectos debido a la alta calidad visual que proporcionan.

En algunos casos se emplea una combinación de implante de lentes ICL y tratamiento con Láser en el mismo ojo.

La edad ideal de implantación es después de los 21 años y antes de los 45, pero excepcionalmente se han implantado fuera de este rango.

El defecto a corregir debe haberse estabilizado y no haber sufrido variación por lo menos durante el año previo. Se introducen en el ojo a través de una pequeña incisión valvulada, de menos de 3 mm, que casi nunca hay que suturar, bajo anestesia tópica (gotas) casi siempre. La cirugía es muy corta (10-15 minutos) y no precisa ingreso en clínica (ambulatoria).

La recuperación visual tras la intervención es muy rápida, y casi siempre se consigue que el paciente vea sin gafas mejor que lo que veía antes con sus gafas. Son invisibles tanto para el paciente como para las personas de su entorno, y no se notan en absoluto.

Tienen un filtro para la luz UV (ultravioleta). Una diferencia con respecto a las operaciones con Láser es que la cirugía con las lentes ICL es potencialmente reversible. Las lentes pueden extraerse con relativa facilidad.

Para hacer el estudio preoperatorio se recomienda evitar el uso de lentes de contacto durante la semana previa. Resumiendo, con estas lentes intraoculares se consigue la más alta calidad visual y satisfacción de los pacientes, superando a otros procedimientos de cirugía refractiva.

El riesgo de sequedad ocular secundaria a la operación es muchísimo inferior al de las operaciones con Láser. Son totalmente compatibles con profesiones en las que se precisa alto rendimiento físico: militares, cuerpos de seguridad, deportistas profesionales, pilotos, buzos, bomberos, etc. El ejército de los Estados Unidos las ha aprobado para poder ser empleadas en los marines y otros cuerpos.

Son la solución óptima para altos defectos refractivos en personas jóvenes, y en personas que tienen un escaso espesor corneal que impide la aplicación segura del Láser.

También son una buena indicación en personas que han abusado del uso de las lentes de contacto y tienen una cierta sequedad ocular u otras alteraciones de la superficie corneal, ya que en estos casos los tratamientos con Láser podrían acentuar el problema y provocar molestias durante el postoperatorio, a veces de larga duración.

Cuando se disponga del diseño multifocal, seguramente serán una muy buena solución para las personas de más de 45 años que sufren la presbicia.

aumento de la miopia en el mundo

¿A qué se debe el aumento de la miopía en todo el mundo?

Fuentes: THE CONVERSATION / CHRIS HAMMOND / KATIE WILLIAMS

Chris Hammond es profesor de oftalmología en el King’s College London.

Katie Williams es investigadora de oftalmología del MRC, en el King’s College London.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en la web The Conversation. Traducción de News Clips.


Durante el último siglo, la miopía (o vista corta) ha crecido hasta alcanzar proporciones epidémicas. En el sureste de Asia, afecta ahora a casi el 90% de los estudiantes al acabar la educación obligatoria. En Occidente las cifras no son tan exageradas, pero parece aumentar de forma similar. Hemos descubierto que casi la mitad de los europeos de 25 a 29 años son miopes, y el porcentaje se duplica entre los nacidos en la década de 1960, si se los compara con los nacidos en la de 1920.

De modo que ¿cuál es la causa de la miopía? ¿Por qué se está volviendo tan extremadamente frecuente? ¿Y qué se puede hacer para reducir el número de personas afectadas por este problema?

La vista corta suele aparecer durante la infancia, y se produce cuando el ojo crece demasiado a lo largo (“miopía axial”). La consecuencia es una visión lejana borrosa que exige una corrección con gafas, lentes de contacto o cirugía refractiva con láser, lo que conlleva molestias y gastos. Además, ser miope eleva el riesgo de padecer enfermedades que afectan a la visión como el desprendimiento de retina y la degeneración macular miópica (disminución de grosor de la zona central de la capa del ojo que capta la luz).

El aumento de la incidencia de la miopía provocará más casos de ceguera en el futuro.

 

El riesgo de miopía se duplica entre quienes tienen formación universitaria, comparado con el de quienes dejan de estudiar a los 16 años

Unos cuantos sospechosos

Aunque los genes son importantes a la hora de predecir el riesgo de miopía, no explican por sí solos la reciente epidemia. Algunos de los factores de riesgo de la miopía son la educación superior, el esfuerzo visual a corta distancia, vivir en una ciudad, y pasar poco tiempo al aire libre.

Antes se pensaba que el esfuerzo visual a corta distancia, que conlleva una lectura prolongada en la que se enfocan los objetos de cerca, era el principal culpable. Pero el tiempo de lectura no parece ser un factor de riesgo considerable, ya que no se relaciona claramente con la aparición ni la evolución de la miopía, según las investigaciones. El tiempo que se pasa al aire libre parece ser más importante, pero no se sabe con certeza por qué ejerce un efecto protector. ¿Podría tener algo que ver con la luz solar brillante, el hecho de enfocar los objetos de lejos o incluso la producción de vitamina D en la piel? No lo sabemos. La cantidad de tiempo que se dedica a la educación parece ser muy importante; el riesgo de miopía se duplica entre quienes tienen formación universitaria, comparado con el de quienes dejan de estudiar a los 16 años.

Pero ¿explican estas relaciones el hecho de que la miopía se esté volviendo tan frecuente? Debe de haber algo en el estilo de vida moderno que propicie esta epidemia. Los seres humanos hemos sufrido muchas adaptaciones evolutivas beneficiosas para garantizar que estamos bien adaptados a nuestro modo de vida. De modo que ¿están nuestros ojos, y quizá nuestro cerebro, adaptándose al estilo de vida urbanita, con sus largas horas ante el ordenador, su intensa formación y su menor cantidad de tiempo al aire libre? (Está claro que ya no tenemos que otear el horizonte en busca de comida). La respuesta es: probablemente no. El fenómeno de la adaptación evolutiva tiene lugar durante intervalos de tiempo mucho más largos, pero nos lleva a preguntarnos por el efecto que la vida moderna ejerce sobre nuestros ojos.

Es probable que la tecnología, como los ordenadores, las tabletas y los teléfonos móviles, no tenga la culpa; la tendencia abarca el siglo XX y, en el Asia urbana, la epidemia ya era evidente en la década de 1980. El nivel educativo ha aumentado durante el último siglo, pero el “nivel de formación más alto alcanzado” no explica por sí solo la tendencia. Puede que hayamos llegado a un equilibrio peligroso de cercanía frente a lejanía y de interior frente a exterior.

Los niños de primaria que pasaban 40 minutos más al aire libre tenían un 23% menos de probabilidad de sufrir miopía que los que no lo hacían

La búsqueda continúa

Aunque nosotros no propondríamos que se limitase la formación superior ni el esfuerzo visual de cerca para reducir la incidencia de la miopía, algunos cambios en las prácticas educativas sí podrían ser de ayuda. Por ejemplo, en estudios llevados a cabo en el sureste de Asia, donde los niños suelen tener muchas clases extraescolares, se ha visto que los recreos más largos al aire libre contribuyen a que se reduzca la incidencia de la miopía. En un estudio llevado a cabo en China, se vio que los niños de primaria que pasaban 40 minutos más al aire libre tenían un 23% menos de probabilidad de sufrir miopía (durante un periodo de tres años) que los que no lo hacían. Así que tal vez podríamos plantearnos el objetivo de dos horas diarias al aire libre.

No cabe duda de que se están produciendo cambios en la anatomía de los ojos como consecuencia directa de la vida moderna; había menos miopía cuando la gente llevaba una vida más rural y antes de la educación masiva de la segunda mitad del siglo XX. Existe una necesidad acuciante de entender el modo en que nuestro entorno, posiblemente en conjunción con los genes, aumenta el riesgo de sufrir miopía. Nosotros y otros investigadores estamos tratando de respondera estas preguntas, con la esperanza de reducir la carga cada vez mayor de la miopía en el futuro.

lente de contacto

Lentes de contacto que frenan la progresión de la miopía.

Comunicado realizado por la Sociedad Española de Oftalmología, sobre informaciones aparecidas en diferentes medios de comunicación, referente a lentes de contacto que frenan la progresión de la miopía.

Publicado en Noticias OftalmoSEO por OftalmoSEO

Ante la avalancha de noticias aparecidas últimamente en los medios de comunicación del país, la SEO informa a la población general que la noticia es inexacta y sin fundamento científico. Hasta hoy no se han publicado estudios científicos con suficiente número de pacientes y seguimiento para avalar dicha afirmación.

Article in press. Efficacy Comparison of 16 Interventions for Myopia Control in Children